Complicaciones de la cirugía
Cualquier herida quirúrgica, hasta la mas pequeña se puede complicar. En la cirugía de mama las complicaciones generales más frecuentes son
- Seroma: es un acúmulo de líquido en la zona de la cirugía, bien sea la mama o la axila. Es una reacción del propio cuerpo a la herida que le hacemos y no tiene mayor importancia salvo las molestias propias de la tensión por el acúmulo de líquido si es mucho. El riesgo es que se pueda infectar. A veces se pauta un antibiótico para prevenir la infección.
- Hematoma: es una complicación muy frecuente, sobre todo en la cirugía conservadora de la mama debido a las propias características de los tejidos de la mama. Ocurre lo mismo que con el seroma, aunque las molestias son mayores y el riesgo de infección también. Si el hematoma es leve no se suele hacer nada , si es moderado se pauta antibiótico y si es muy grande a veces hay que drenarlo quirúrgicamente. A largo plazo no suele dejar secuelas.
- Absceso o infección de la herida quirúrgica. En esta cirugía no suele ser tan frecuente al ser una cirugía que llamamos “limpia”. Hay más riesgo de infección cuando se coloca algún elemento extraño como son las prótesis o un drenaje o un “arpón” o localizador de lesiones no palpables. En ese caso se administra una dosis de antibiótico previa a la cirugía y en algunos casos se mantiene el antibiótico durante más días.
- Necrosis de la piel o la areola: No es frecuente. Es más probable en mastectomías con colocación de prótesis donde no se quita la piel ni la areola. Se produce por falta de riego sanguíneo en esa zona. Es más frecuente si hay que movilizar la areola , si la paciente es o ha sido fumadora importante, o si tiene algún trastorno de la circulación o de la coagulación de la sangre. Generalmente se resuelve de forma conservadora, pero a veces hay que operar y retira la prótesis.
- Síndrome axilar: es un conjunto de síntomas que suelen aparecer tras cirugía axilar radical o linfadenectomía axilar completa. Es menos frecuente tras extirpación de los ganglios centinelas. Pueden aparecer todos o solo algunos de los síntomas y se deben a varios factores.
- Tejido cicatricial en la axila que se endurece y produce tirantez
- Alteración de la circulación linfática y/o venosa al extirpar la mayoría de los ganglios linfáticos y la grasa de esa zona
- Extirpación de algunos nervios sensitivos que se encuentran entre los ganglios y que deben ser extirpados
Los síntomas que pueden aparecer son:
- Signo de la cuerda: se trata de la aparición de un cordón tenso que va desde la axila hasta incluso la muñeca. Al estirar el brazo, parece que hay una cuerda bajo la piel. Se debe a la inflamación de venas superficiales como consecuencia de la cirugía y que se suele quitar solo, aunque puede mejorar con fisioterapia y cremas antiinflamatorias y para drenaje linfático. A veces duele y otras no, lo que sí provoca es una sensación de una cuerda que tira que resulta muy desagradable.
- Dolor axilar que irradia a veces al hombro y al brazo: por el tejido cicatricial de los vasos y linfáticos tras la cirugía.
- Limitación de los movimientos: por la retracción de la cicatriz
- Alteraciones de la sensibilidad: especialmente del borde interno posterior del antebrazo debido a la extirpación de determinados nervios sensitivos. Puede ser una hipersensibilidad al roce o sensación de hormigueo o incluso dolor.
Síntomas tardíos:
pueden aparecer cerca del momento de la cirugía o incluso años después.
- Linfedema: El brazo se hincha. Al quitar todos los ganglios axilares la linfa que circula desde el brazo hacia el corazón a veces no encuentra un sitio por donde circular, o a veces con el tiempo, los caminos por donde circula, que son muy escasos, se terminan de estropear y dejan de funcionar provocando un estancamiento del líquido en el brazo.
Parece que la obesidad , la edad, los trastornos previos de la circulación, junto con la falta de ejercicio predisponen a ello. Por eso es tan importante la prevención. Ejercicios específicos, y fisioterapia de drenaje linfático la previenen y lo mejoran. A veces es necesario ponerse un vendaje o una manga de compresión.
Actualmente se hace hincapié en los ejercicios de remo para prevenir y tratar el linfedema. Remar en el mar o en un pantano produce innumerables beneficios, no solo físicos, sino también emocionales. Las “Dragonas”, como se las denomina en muchos ámbitos, han demostrado que la superación de los limites es posible.
- Escápula “Alata”: los músculos que sujetan a la escápula dejan de funcionar adecuadamente por lesión del nervio torácico largo durante la cirugía y esta se sale hacia “afuera”, como si fuera un “ala”. Es muy infrecuente. El tratamiento es con rehabilitación específica.
- Alteraciones estéticas. Por alteración en el tamaño o la forma de la mama operada. A veces la suma de cirugía y la radioterapia, que provoca un “encogimiento “de los tejidos, hace que el tamaño varíe y la mama queda más pequeña. Otras veces la cicatriz se hunde y parece como un “hachazo” en una parte de la mama, allí donde estaba el tumor y ha quedado un hueco. Esto es más frecuente en pacientes con mamas pequeñas y cicatrices que no están alrededor de la areola o en el surco inferior.
Conclusión
El tratamiento quirúrgico del cáncer de mama es una opción efectiva y, a menudo, necesaria para combatir esta enfermedad. Existen diversas opciones de cirugía que se adaptan a las necesidades individuales de cada paciente, y la reconstrucción mamaria ofrece la posibilidad de restaurar la apariencia del seno. Es fundamental contar con un
equipo médico especializado y
un sistema de apoyo emocional para enfrentar el proceso de tratamiento y recuperación. La
detección temprana y el
tratamiento adecuado son clave para mejorar las posibilidades de curación y la calidad de vida de las pacientes con cáncer de mama.
Efectos Secundarios de la Radioterapia
La radioterapia puede causar varios efectos secundarios, que varían según la dosis y el área tratada.
- Fatiga: Es uno de los efectos secundarios más comunes y puede durar semanas o meses después del tratamiento.
- Reacciones cutáneas: La piel en la zona tratada puede volverse roja, seca y sensible. A veces, pueden aparecer ampollas o descamación. Es muy importante el cuidado de la piel previo, durante y después del tratamiento.
- Edema: Consiste en la inflamación del tejido mamario y puede ocurrir durante o después del tratamiento.
- Fibrosis: Se puede producir endurecimiento del tejido mamario y del músculo pectoral en menor medida, debido a la formación de tejido cicatricial, lo que se conoce como fibrosis.
- Dolor crónico de la zona costal: Puede aparecer dolor crónico en la zona costal debido a la inflamación crónica de las costillas, concretamente de su periostio.
- Problemas cardíacos y pulmonares: Si el tratamiento incluye la zona cercana al pecho, puede haber un pequeño riesgo de daño al corazón y a los pulmones.
- Otros efectos: Otros efectos secundarios menos comunes pueden incluir cambios en la textura de la piel, pérdida de flexibilidad y, en raros casos, segundas neoplasias.
Consejos útiles si te van a dar radioterapia
El cansancio
- Como hemos dicho, la fatiga o sensación de cansancio es uno de los síntomas mas frecuentes. En esta etapa se mezclan los efectos propios de la radioterapia con la resaca de todo el proceso y, nuestro cuerpo que ha estado alerta esta agotado. Es importante vigilar especialmente la alimentación y el descanso. Asumir que hay un periodo de recuperación y que este puede ser mas o menos largo quita ansiedad y nos permite “aflojar”, y mejorar. Comenzar con ejercicios moderados también ayuda. A veces la suplementación con PEA, omega3, magnesio y vit B también pueden acelerar dicha recuperación.
La piel
- Los efectos varían mucho de una persona a otra debido al tipo de piel. Es muy importante comenzar a nutrirla en cuanto el cirujano lo indique. Generalmente en el mismo centro donde te administran el tratamiento suelen dar instrucciones precisas sobre el cuidado y el tipo de crema que se debe En esta fase están contraindicados los aceites.
Una vez terminadas las sesiones de radioterapia, utilizar cremas nutritivas específicas, ricas en vitamina E y aceites regeneradores suele ser muy beneficioso. Cuanto más cuidemos la piel antes durante y después del tratamiento menores serán los efectos secundarios.
El sol y la radioterapia
- Durante el tratamiento aumenta la sensibilidad de la piel irradiada y se vuelve más propensa a irritaciones, enrojecimientos, quemaduras solares y descamaciones. ¿Se puede ir a la playa o a la piscina? Sí se puede, pero con precaución. además de cremas de alta protección solar y camiseta es recomendable no tomar el sol directamente durante el primer año. La mejor opción es una buena “sombrilla” y paseos a horas tempranas, cuando el sol aún no calienta. En cualquier caso, es importante preguntar y seguir las recomendaciones de los profesionales.
Conclusión
La radioterapia es un componente esencial en el tratamiento del cáncer de mama, y tiene unas indicaciones claras. A pesar de sus efectos secundarios, su capacidad para reducir la recidiva y aumentar la supervivencia la convierte en una opción valiosa en el manejo de esta enfermedad. Es muy importante la información al paciente y las pautas para el cuidado de la piel, sobre todo.
Efectos secundarios de la quimioterapia
No todas las pacientes con cáncer de mama tienen los mismos efectos secundarios ni con la misma intensidad, varía según la persona y el medicamento utilizado. Algunos de los más comunes son:
- La caida del cabello (Alopecia). Quiza el efecto secundario más constante y emocionalmente más dificil. Ocurre porque los medicamentos, generalmente los taxanos y las antraciclinas, atacan a los folículos pilosos de todo el cuerpo. Algunas pacientes relatan una “sensación extraña en el cuero cabelludo, como una sensibilidad o dolorimiento”.
- ¿Cuando empieza a caerse el pelo?: entre dos a cuatro semanas tras la primera sesión comienza a observarse esta caída. Generalmente en mechones o de forma progresiva. Por eso se recomeinda a las pacientes que, antes de comenzar con el tratamiento se hagan un pelado muy corto. Eso disminuye mucho el impacto psicológico.
Comienza a crecer de nuevo entre 1 y 3 meses tras finalizar con el tratamiento. A veces puede salir más fuerte o de diferente color .
- ¿Se puede prevenir? Aunque los efectos difieren de una persona a otra, los “gorros fríos” o crioterapia capilar, que enfria el cuero cabelludo durante la quimioterapia pueden ayudar a disminuir dicha caida. Tambien el uso de champús suaves y sin sulfatos puede enlentecerla.
- Náuseas y vómitos: Es muy variable de una persona a otra y se suelen controlar bastante bien con medicación.
- Fatiga: No suele aparecer antes de la tercera o cuarta sesión de quimioterapia. Es una sensación de cansancio que se puede prolongar semanas o meses tras finalizar con el tratamiento. La suplementación nutricional y un adecuado plan de ejercicios puede ayudar a la recuperación.
- Infecciones: Se deben a la disminución de glóbulos blancos, neutropenia, y a veces puede obligar a supender temporalmente el tratamiento. Se suele controlar con medicamentos llamados “factores de crecimiento”.
- Ulceras o llagas en la boca (mucositis): También suele aparecer ya avanzado el tratamiento aunque es muy variable de una persona a otra suele aparecer casi siempre. Algunos geles o pastas dentífricas para” boca seca” como xerolacerc pueden ayudar.
- Problemas digestivos, pérdida del apetito y cambios en el gusto.
- Hormigueo en manos y pies: Se debe a una afectación de los nervios de las extremidades (neuropatia periferica). Es un efecto tardío variable y a largo plazo.
- Menopausia temprana o infertilidad: En mujeres jóvenes.
- Problemas de memoria o concentración: A veces puede durar meses. Se le llama “quimiocerebro”.
Cuidados durante el tratamiento
En los últimos años han aparecido numerosos estudios que demuestran que el manejo de la alimentación, el descanso y el ejercicio durante la quimioterapia son fundamentales para disminuir las complicaciones y acelerar la recuperación tras el tratamiento.
Hoy día hay un gran número de grupos, asociaciones y profesionales, que se dedican expresamente a la recuperación durante y tras el tratamiento. Nutricionistas, psicólogos, fisioterapeutas, médicos deportivos, oncólogos , etc que forman parte de lo que se conoce como “medicina integrativa” u “oncología integrativa”.
Se refiere a un enfoque médico que combina las terapias convencionales, como la quimioterapia, con terapias complementarias basadas en la evidencian científica para la mejora de la calidad de vida de las pacientes, ayudar a reducir los efectos secundarios de los tratamientos, mejorar el bienestar físico y emocional y facilita la recuperación.