Enfermedades de la mama
En CUIMA encontrarás información médica clara y fiable para comprender cada situación y saber cuándo consultar con un profesional.
Lesiones benignas
Son lesiones benignas que se desarrollan en la mama y que presentan una probabilidad muy baja de evolucionar hacia un cáncer de mama. No precisan seguimiento específico, y en la mayoría de los casos no suelen requerir extirpación quirúrgica.
Quistes
Son lesiones redondeadas (nódulos) con contenido de líquido que pueden variar de tamaño en relación al ciclo hormonal. No necesitan tratamiento.
Fibroadenomas
Son lesiones sólidas y benignas, frecuentes en la mama, formadas por el crecimiento agrupado de tejido mamario normal. Suelen requerir seguimiento y, en algunos casos, extirpación si crecen o son mayores de 2 cm.
Tumor Phylodes benigno
Su formación y composición es parecida a la de los fibroadenomas pero suelen tener un crecimiento rápido y pueden llegar a tener un tamaño considerable. Por este motivo se aconseja la extirpación quirúrgica.
Hamartoma
Tiene una consistencia parecida a la glándula normal con algunas características microscópicas especiales pero benignas. El tratamiento suele ser la cirugía, aunque no siempre es necesario.
Lipoma
Son nódulos formados por tejido graso. No necesitan tratamiento salvo que alcancen un tamaño considerable.
Lesiones de riesgo moderado
Son alteraciones de la mama que, aunque también son benignas, aumentan ligeramente la probabilidad de desarrollar cáncer de mama.
El seguimiento se mantiene hasta comprobar una estabilidad en el tiempo. En algunos casos, puede ser nececaria la exéresis quirúrgica, dependiendo de su comportamiento, tamaño y evolución.
Hiperplasia ductal
Se trata de un crecimiento de las capas de células de los conductos pero no son células alteradas. No se considera precursor tumoral y no precisa tratamiento.
Papiloma intraductal sin atipia
Es un crecimiento de células en forma de papila o “verruga” dentro de los conductos de la mama o de un quiste. Con frecuencia el síntoma que acompaña es una secreción a través del pezón. Si son grandes se aconseja la extirpación quirúrgica.
Adenosis esclerosante
Consiste en un crecimiento de células que recubre los conductos y fibras. Se suele encontrar en zonas con microcalcificaciones. No es necesario su tratamiento aunque en ocasiones hasta que no se biopsia la zona o se extirpa, no se llega al diagnóstico.
Cicatriz radia y lesión esclerosante
Es una alteración del tejido glandular que en su forma e imagen radiológica recuerda a la de una cicatriz. Se asocia con presencia de microcalcificaciones y a veces es difícil de diferenciar de una lesión maligna. El diagnóstico es por biopsia. Una vez diagnosticado no suele ser necesario tratamiento quirúrgico.
Lesiones de alto riesgo - Precursoras de cáncer
Estas lesiones se caracterizan por el crecimiento de células que, aunque benignas, pierden sus características normales y presentan alteraciones o rasgos ”atípicos”. Esto aumenta el riesgo de que puedan transformarse en lesiones malignas y evolucionar, con una mayor probabilidad, hacia un cáncer de mama. Por ello, requieren de un seguimiento riguroso y, en algunos casos, tratamiento quirúrgico.
Hiperplasia ductal atípica (HDA)
Es un crecimiento de células de los conductos de la leche con características atípicas. Se suele encontrar en zonas donde hay microcalcificaciones. Es una de las lesiones de riesgo mas frecuentes.
Papiloma con atipia
Es un crecimiento de células en forma de papila o “verruga” dentro de los conductos de la mama o de un quiste, pero las células ya han empezado a cambiar y por tanto aumenta el riesgo de malignizar de las células.
Hiperplasia lobulillar atípica (HLA)
En este caso el crecimiento es de células de los lobulillos (donde se produce la leche).
Carcinoma lobulillar in situ (CLIS)
No es un cáncer, pero es una lesión de riesgo significativo. Aunque las células presentan características parecidas a las malignas, no se comportan como un auténtico carcinoma, ya que no suelen invadir los tejidos cercanos. El tratamiento suele ser la cirugía.
Otras patologías mamarias
Alteraciones en el desarollo de la mama
Se trata de cambios en la forma y/o el tamaño. No tienen carácter maligno ni predisponen a ello, pero pueden llegar a provocar angustia por la modificación estética que conllevan. A veces son de carácter congénito y se suelen presentar en la infancia o la adolescencia.
La mayoría acaban requiriendo cirugía reconstructiva. La información adecuada es imprescindible para tranquilizar a los pacientes y familiares.
Dolor mamario
El dolor o la sensibilidad de las mamas es la primera causa de consulta médica. El 80 % de las mujeres refieren haber tenido en algún momento dolor o aumento de la sensibilidad.
Hay dos tipos de dolores que afectan a las mamas: Dolor cíclico: suele ser debido a un aumento de la sensibilidad unos días antes de la menstruación, por eso aparece cada mes con el ciclo hormonal. Dolor no cíclico: no tiene relación con el ciclo hormonal.
De origen mamario: Suelen estar relacionados con problemas en la mama como mastitis, abscesos, traumatismos, implantes mamarios… De origen extramamario: Son los más frecuentes. Suele ser debido a problemas musculares o de los nervios intercostales. Las causas son muchas y variadas pero generalmente NO son síntoma de una enfermedad maligna de la mama.
Desequilibrios posturales, contracturas en la espalda o el tórax, mamas grandes, artrosis entre las costillas y el esternón (síndrome de Tietze) o inflamación de una vena superficial de la zona (síndrome de Mondor) son las más frecuentes.
Secreción del pezón
La causa de la secreción por el pezón puede ser “fisiológica”, es decir, sin una enfermedad que la provoque (estimulación erógena, medicamentos…) o debido a una patología de la mama o el organismo.
Problemas endocrinos, lesiones benignas de la mama o los conductos y menos frecuente tumores pueden ser la causa.
Es importante una correcta historia clínica, exploración, pruebas radiológicas y a veces analítica o estudio microscópico de la secreción.
Mastitis
Es una inflamación de la mama que se suele acompañar de dolor, calor y enrojecimiento total o de una parte de la mama. Puede ser por una infección crónica o aguda y se suele acompañar de malestar general y escalofríos. A veces incluso puede cursar con fiebre. Su tratamiento de inicio es con antibióticos, aunque si se produce un absceso o colección de pus puede llegar a ser quirúrgico.
Pueden ser debidas a múltiples causas:
Mastitis agudas
Aparecen de forma repentina, con muchos síntomas inflamatorios y dolor intenso y agudo.
Entre ellas están:
- mastitis del neonato
- mastitis puerperales (que ocurren durante la lactancia)
- mastitis agudas no puerperales (por infección de un lóbulo mamario)
- mastitis diabética
- mastitis necrotizante (con necrosis o muerte de los tejidos por infección por estreptococo b-hemolitico. Muy grave).
Mastitis crónica
A veces las mastitis agudas no se resuelven del todo y se alargan en el tiempo, con síntomas más leves que alternan periodos de mejoría y empeoramiento.
Un tipo especial de estas mastitis es la mastitis crónica recidivante, que es una inflamación / infección crónica de los conductos de la leche, que aún teniendo periodos de mejora, nunca llega a resolverse por completo.
A veces se abren poros alrededor de la areola por donde sale pus. Está demostrado que el tabaco y el déficit de vitamina A, provocan una alteración en las células de los conductos que predispone a esta patología. El tratamiento es difícil y poco efectivo, incluso la cirugía. Dejar de fumar suele llevar a una mejoría.